Efectos del COVID-19

Uno de los efectos del confinamiento ha sido el uso de las tecnologías en las relaciones personales, familiares y comerciales. Todas las empresas se han apoyado en el tele trabajo como método de adaptación a la nueva realidad mientras miles de personas exploran las compras a través de internet. La industria alimentaria no ha estado ajena a esta tendencia.

La demanda creciente online de productos alimenticios podría tener un impacto directo en el sector de logística para su distribución, y podría, conforme vayamos saliendo de la crisis sanitaria, ser el destino de fuertes inversiones tanto en la construcción de plataformas logísticas como en automatización de las mismas, reforzando un sector que ya crecía antes de la epidemia.

Las empresas que antes y mejor se adapten al cambio realizando inversiones en logística serán pioneras y otro de los elementos a tener en cuenta es la tendencia ya existente del auge del comercio de proximidad, que se ha visto y se verá favorecida por la nueva realidad. Las empresas deberán repensar su logística tanto de aprovisionamiento como de distribución para adaptarse al comercio de proximidad.

Por otro lado, uno de los principales retos de la venta de productos a domicilio radica en el coste de su distribución. Las empresas que apuesten por este mercado deberán estudiar la manera de hacerlo reduciendo los costes al máximo, lo que exigirá fuertes negociaciones con los proveedores, inversión en canales potentes de venta online que permitan al consumidor seleccionar los productos realizando el proceso de compra de la manera más parecida, en imágenes y disponibilidad de información, a la compra física en el supermercado, y eficiencia en la gestión de los pedidos para reducir devoluciones, entre otras medidas.